20 mayo 2005

Morir de pie

Hablamos a la hora del café de hacienda, de retenciones, de sueldos y demás conceptos metafísicos. Oigo a mi jefe decir que le retienen unos seiscientos euros al mes en concepto de impuestos y Seguridad Social. Y seiscientos euros es casi, casi lo que yo gano en un mes.
Ahora tendría que introducir un panegírico en pro de los salarios justos, la injusticia empresarial y las desigualdades sociales, pero no voy a hacerlo. A estas alturas de la historia, todos sabemos cómo funciona el mundo, las empresas y la sociedad en conjunto, así que no voy a promulgar una llamada a la revolución como un contracultural más. Sabe uno, después de un tiempo, que las cosas no cambian por una queja, sino por una acción, pero esa acción no basta si es meramente individual.
Así pues, de momento, aguantamos y miramos hacia el futuro esperando algo (no sabemos bien qué): un cambio, un trabajo nuevo, un décimo premiado, una herencia o, en un caso extremo, una cartera repleta de billetes tirada en la acera. Pero, como colofón, habría que añadir que no hay que resignarse, que no merecen la pena ciertas situaciones, que nadie debe estar por encima de nadie por el simple hecho de ocupar un puesto más alto, y que a las personas las define su honestidad y su respeto, y de eso no tiene todo el mundo. Obviamente, no puede uno cambiar su sueldo (ojalá), pero puede cambiar su situación, sin dejar que le humillen, le fuercen o le apabullen.
¿Demasiado Che? Bueno, es final de semana, ya aguanta uno mucha presión laboral en cinco días. Me consuela saber que el Príncipe y Doña Letizia celebrarán su primer aniversario de boda pasado mañana. Tal vez, como cualquier otra pareja, se fleten un avión y se larguen a Cancún a celebrarlo, mientras las hipotecas suben un dos o tres por ciento, o a lo peor han de contentarse con pasar un fin de semana en la mejor habitación de alguno de nuestros paradores nacionales, posponiendo el vuelo para cuando nazca el vástago real.
No sé si disfrazarme de Yoda y tratar de colarme en algún cine, como si no hubiese superado mis dieciséis años. Mejor no, que a lo mejor, con un sable de luz en la mano, me da un ataque de suma autoridad y me lío a mamporros con alguien, para descargar frustraciones, y no sería muy ético.

Comments:
¿Demasiado Che? ¡ A las barricadas!
 
Publicar un comentario



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?