27 mayo 2005

La feria de la cultura

Llega al parque del Retiro, por fin, la anhelada feria del libro de Madrid. Esto significa, para la empresa en la que uno trabaja, una suculenta oportunidad de hacer negocio a costa de la incapacidad del grueso de la población para distinguir un libro bueno de uno malo. Poco puede uno decir para salvarse de esta quema, cuando las comisiones las va a cobrar igual.
Sin embargo, hay que rebelarse, porque la cultura no es patrimonio de unos pocos que se erigen en sus defensores y llevan la bandera de la modernidad, sino que es un derecho de todos y que a nadie debe imponerse. Y con esto no quiere uno decir que se impongan criterios, sino modelos o instituciones.
La cultura la adquiere cada persona, de manera individual y siguiendo procesos formativos diferentes. No es necesaria la educación (como lleva quedando claro durante muchos siglos) para que uno sea culto, ni el hecho de poseer educación le convierte a uno en culto.
Por ese motivo, el que empresas, instituciones, casas editoriales o lo que sea, se arroguen el derecho a marcar tendencias, o a crear "modelos culturales", es repugnante. La gente tiene el derecho, incluso la obligación, de formarse, de preocuparse por lo que les rodea, de informarse (y de manera -nunca posible- imparcial) y de construirse una cultura propia, que les permita enfrentarse a las mentiras de la realidad.
Por eso son necesarias las bibiotecas, para que el acceso a la cultura sea libre y lo más universal posible. El uso que cada uno haga de esa libertad, es algo privado.

Comments:
si, si mas bi bi o te cas para los bibis
 
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