18 mayo 2005

Cultura

Tengo delante el folleto/revista/desplegable que mi empresa, dedicada al comercio al por mayor (aunque promulgue un interés exclusivo por la cultura), va a publicar con el único objetivo de vender más productos: esto es, más libros.
Por supuesto, toda esta maniobra está cuidadosamente diseñada para engañar al más pintado, maquillando la cruda realidad con la sombra de ojos del saber, el pintalabios del conocimiento y el perfume de la inteligencia.
Hay supuestos "expertos" que han redactado informes y críticas de todo tipo de productos, recomendando libros como si fuesen tenderos en un mercado, como si la cultura (escrita, en este caso) pudiera extenderse mediante voceo y propaganda. Si la gente supiera que algunas de esas críticas las han realizado sin ni siquiera leer el libro, estoy seguro de que no se fiarían tanto de ciertos consejos.
O quizá sí, dado el estado del mundo. Si una gran masa de gente lee a Lucía Etxebarría, ¿por qué no leer cualquier otra cosa que tengo el marchamo de una empresa "cultural"? Ya lo decía
Spengler en su Decadencia de Occidente y supongo que no erraba del todo: el fin de un ciclo implica el fin de su cultura. Y si Dan Brown no implica el fin de la literatura tal y como la conocemos, entonces aún nos queda mucho por ver.

Comments:
veo que tomaste ejemplo
 
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