28 mayo 2005

La estrechez del verano

Llega el verano y, de nuevo, los medios bombardean con mensajes y anuncios. Llega el verano, sí, pero nosotros debemos llegar a él delgados, fibrosos y morenos. Especialmente, las mujeres, a quienes van dirigidos todo tipo de "consejos" para que luzcan el biquini como si fuesen modelos profesionales, aunque el resto del año hayamos comido chocolate hasta hartarnos.
Repulsivo que, a estas alturas de la historia, entronicemos el culto al cuerpo hasta el punto de marcar (ah, pero ¿quién lo marca?) estereotipos que destrozan el bienestar cotidiano de muchos y generan malestar en otros tantos. De nuevo, la marca y la empresa al servicio de... ¿al servicio de qué?; ¿o de quiénes?
Como si no fuera ya suficiente con el prototipo de belleza que sufrimos el resto del año. Dejemos que cada uno luzca el cuerpo que posee y desea, acabemos con la estupidez de la mujer escultural (¿para cuándo ese hombre escultural también? En los anuncios no sales...) y vivamos ajenos a las reglas de los que se llenan los bolsillos gracias a nuestros desembolsos en cremas reafirmantes.

27 mayo 2005

La feria de la cultura

Llega al parque del Retiro, por fin, la anhelada feria del libro de Madrid. Esto significa, para la empresa en la que uno trabaja, una suculenta oportunidad de hacer negocio a costa de la incapacidad del grueso de la población para distinguir un libro bueno de uno malo. Poco puede uno decir para salvarse de esta quema, cuando las comisiones las va a cobrar igual.
Sin embargo, hay que rebelarse, porque la cultura no es patrimonio de unos pocos que se erigen en sus defensores y llevan la bandera de la modernidad, sino que es un derecho de todos y que a nadie debe imponerse. Y con esto no quiere uno decir que se impongan criterios, sino modelos o instituciones.
La cultura la adquiere cada persona, de manera individual y siguiendo procesos formativos diferentes. No es necesaria la educación (como lleva quedando claro durante muchos siglos) para que uno sea culto, ni el hecho de poseer educación le convierte a uno en culto.
Por ese motivo, el que empresas, instituciones, casas editoriales o lo que sea, se arroguen el derecho a marcar tendencias, o a crear "modelos culturales", es repugnante. La gente tiene el derecho, incluso la obligación, de formarse, de preocuparse por lo que les rodea, de informarse (y de manera -nunca posible- imparcial) y de construirse una cultura propia, que les permita enfrentarse a las mentiras de la realidad.
Por eso son necesarias las bibiotecas, para que el acceso a la cultura sea libre y lo más universal posible. El uso que cada uno haga de esa libertad, es algo privado.

26 mayo 2005

Embarazo Real

La princesa no viaja, pero no porque esté triste, no, sino porque tiene "molestias" debido a su embarazo. Poooobrecita. Me pregunto si una mujer trabajadora normal y corriente, con un empleo normal y corriente, podría quedarse en el sofá de su casa debido a las molestias de su embarazo y dejar de atender sus obligaciones. Incomprensible que vivamos este tipo de situaciones en pleno siglo XXI, con la gente padeciendo entornos laborales injustos y poco comprensivos con este tipo de situaciones, y que, para colmo, todo el mundo esté encantado y contento y feliz y se compadezcan de la "pobre" princesa, claro, tan flacucha ella, pues tendrá un embarazo malo, tendrá que cuidarse. Y la Seguridad Social apenas le cubre a uno las bajas laborales, fíjense, y nuestras futuras pensiones, posiblemente, apenas nos alcanzarán para pagar los últimos diez o quince años de hipoteca, pero mientras la princesa tenga al vástago real sano, aquí paz y después gloria. Como cualquier pareja normal, vamos.
Tal vez haya que considerar la posibilidad de hacerse republicano, después de todo.

24 mayo 2005

Digamos NO

Leo en algún periódico digital que en Francia los partidarios del "sí" a la Constitución Europea están igualados con los del "no" . Ya podíamos haber aprendido algo nosotros hace unos meses, que tiene uno la sensación de que mucho gobierno socialista, mucho talante, muchos cambios y muchas bodas gays, pero lo que está mal, sigue mal, cuando no peor. Nuestros salarios son, con diferencia, de lo peorcito entre los países europeos, aunque siempre puede uno consolarse sabiendo que a los griegos se les caen los edificios, cuando no los conservan directamente en ruinas.
Aunque me temo que, mientras sigamos más preocupados por el desenlace de "La Granja" o por los equipos de segunda que ascienden a primera, el hecho de que los salarios apenas nos permitan comprar un kilo de tomates no será tan importante. Pan y circo, claro, aunque los bancos sostengan que las hipotecas les arruinan o la renta per capita en la capital esté igualada con Mónaco.

23 mayo 2005

Populacho

La Boda Real vuelve a nuestras pantallas para deleite de la ciudadanía y el pueblo, más plebe que nunca. Por si no fuera suficiente con los preparativos del año pasado, los fastos, los gastos, las flores y la cobertura mediática, al año de feliz matrimonio, capítulo siguiente. Como cualquier pareja normal, vamos.
Yo me centro en el mobbing que sufro (tendré que recurrir a Iñaki Piñuel) y en las consecuencias trágicas para mi autoestima. Lástima que los convenios colectivos y los comités de empresa sean leyendas casi olvidadas; así nos luce el pelo, con los sueldos a la altura de las tuneladoras de Gallardón y los derechos del trabajador sirviendo de suela.
Es curioso, porque este blog tenía vocación cultural, pero, según pasan los días, se ve uno más combativo y resuelto, como dando salida en estas líneas a esas frustraciones ante las injusticias que no se podrían expresar de otra manera. Pero acepto enmiendas, conste, porque soy sensible a las críticas. Máxime teniendo en cuenta que casi nadie leerá estas líneas, así que no habrá mucho que enmendar. El tipo de letra es ya más grande, ojo...
Y un saludo y unas gracias desde aquí a Iulius por incluir este blog entre sus recomendados.
Mañana más.

20 mayo 2005

Morir de pie

Hablamos a la hora del café de hacienda, de retenciones, de sueldos y demás conceptos metafísicos. Oigo a mi jefe decir que le retienen unos seiscientos euros al mes en concepto de impuestos y Seguridad Social. Y seiscientos euros es casi, casi lo que yo gano en un mes.
Ahora tendría que introducir un panegírico en pro de los salarios justos, la injusticia empresarial y las desigualdades sociales, pero no voy a hacerlo. A estas alturas de la historia, todos sabemos cómo funciona el mundo, las empresas y la sociedad en conjunto, así que no voy a promulgar una llamada a la revolución como un contracultural más. Sabe uno, después de un tiempo, que las cosas no cambian por una queja, sino por una acción, pero esa acción no basta si es meramente individual.
Así pues, de momento, aguantamos y miramos hacia el futuro esperando algo (no sabemos bien qué): un cambio, un trabajo nuevo, un décimo premiado, una herencia o, en un caso extremo, una cartera repleta de billetes tirada en la acera. Pero, como colofón, habría que añadir que no hay que resignarse, que no merecen la pena ciertas situaciones, que nadie debe estar por encima de nadie por el simple hecho de ocupar un puesto más alto, y que a las personas las define su honestidad y su respeto, y de eso no tiene todo el mundo. Obviamente, no puede uno cambiar su sueldo (ojalá), pero puede cambiar su situación, sin dejar que le humillen, le fuercen o le apabullen.
¿Demasiado Che? Bueno, es final de semana, ya aguanta uno mucha presión laboral en cinco días. Me consuela saber que el Príncipe y Doña Letizia celebrarán su primer aniversario de boda pasado mañana. Tal vez, como cualquier otra pareja, se fleten un avión y se larguen a Cancún a celebrarlo, mientras las hipotecas suben un dos o tres por ciento, o a lo peor han de contentarse con pasar un fin de semana en la mejor habitación de alguno de nuestros paradores nacionales, posponiendo el vuelo para cuando nazca el vástago real.
No sé si disfrazarme de Yoda y tratar de colarme en algún cine, como si no hubiese superado mis dieciséis años. Mejor no, que a lo mejor, con un sable de luz en la mano, me da un ataque de suma autoridad y me lío a mamporros con alguien, para descargar frustraciones, y no sería muy ético.

19 mayo 2005

Delincuencia juvenil

Descubro esta mañana, leyendo el periódico por encima del hombro de la persona que se sienta frente a mí en el autobús, que la delincuencia crece entre los menores a un ritmo alarmante.
Como diría mi abuela, aquí lo que hacen falta son unas buenas bofetadas.
Aunque ojalá todo fuese así de sencillo. Claro que, teniendo en cuenta que los padres se preocupan más por el tamaño de su coche que por la educación de sus hijos, no es de extrañar que los niños se conviertan en matones apenas cumplen los 12 años. Acostumbrados a tenerlo todo (en este nuestro ilusorio "estado del bienestar"), es casi previsible que busquen en sus comportamientos una salida radical al hastío de sus vidas, repletas de bienes tangibles, pero llenas de poca cosa. Una especie de Generación Z, después de la X y de la Y, aunque, como siempre, dotamos de siglas y señas de identidad a unos grupos que, por no ser, no son ni grupos, ni ostentan características comunes: los adolescentes de este año serán diferentes de los de hace cinco, o de los de dentro de diez, pero nada los convertirá en una generación con perfiles definidos, porque esa estrechez de criterios no conduce a nada.
Pero la tesis de las bofetadas no estaría de más.

18 mayo 2005

Cultura

Tengo delante el folleto/revista/desplegable que mi empresa, dedicada al comercio al por mayor (aunque promulgue un interés exclusivo por la cultura), va a publicar con el único objetivo de vender más productos: esto es, más libros.
Por supuesto, toda esta maniobra está cuidadosamente diseñada para engañar al más pintado, maquillando la cruda realidad con la sombra de ojos del saber, el pintalabios del conocimiento y el perfume de la inteligencia.
Hay supuestos "expertos" que han redactado informes y críticas de todo tipo de productos, recomendando libros como si fuesen tenderos en un mercado, como si la cultura (escrita, en este caso) pudiera extenderse mediante voceo y propaganda. Si la gente supiera que algunas de esas críticas las han realizado sin ni siquiera leer el libro, estoy seguro de que no se fiarían tanto de ciertos consejos.
O quizá sí, dado el estado del mundo. Si una gran masa de gente lee a Lucía Etxebarría, ¿por qué no leer cualquier otra cosa que tengo el marchamo de una empresa "cultural"? Ya lo decía
Spengler en su Decadencia de Occidente y supongo que no erraba del todo: el fin de un ciclo implica el fin de su cultura. Y si Dan Brown no implica el fin de la literatura tal y como la conocemos, entonces aún nos queda mucho por ver.

Primera reflexión

¿Y qué se escribe en un blog cuando uno lo crea?
Buena pregunta. No me la había planteado hasta este mismo instante, cuando ya estoy frente a la pantalla y escribiendo. Si tenemos en cuenta que nadie sabe de la existencia de este lugar, es difícil construir algo constructivo, puesto que el espíritu de los blog es su tendencia a la universalidad.
Aunque todo se andará...

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