15 marzo 2006

Entrada de prueba

05 agosto 2005

Autoridad

Se discute mucho estos días acerca de la muerte de un agricultor en Roquetas de Mar, aparentemente a manos de algunos miembros de la Guardia Civil. Parece ser que hay grabaciones que muestran que los agentes ocultaron a las cámaras de seguridad lo que hicieron con el hombre (apalearle, por lo visto, hasta causarle la muerte).
Es bastante probable que sea cierto todo aquello que se les imputa. Y me inclino a creerlo porque, por desgracia, la autoridad en este país (imagino que en muchos otros) se ejerce desde una posición de poder que utiliza el abuso, la bravuconería y la baladronada como señas de identidad, propias más bien del caciquismo de hace un par de siglos que del mundo del siglo XXI en el que habitamos.
Las relaciones de las fuerzas del orden con los ciudadanos civiles suelen ser, por lo general, peliagudas, cuando no directamente problemáticas. Y tal vez el gobierno debería dar el primer paso para modernizar psicológicamente a las personas que deben velar por nuestra seguridad. La presión a la que se ven sometidos y lo arriesgado de su labor, que lo es, no deberían ser óbice para que cumpliesen sus cometidos con profesionalidad y respeto, como el resto de trabajadores cumplen (o deberían) con sus obligaciones.
Casos como el de Londres hace un par de semanas, o éste de Roquetas, deberían remover un poco la percepción que tenemos de la seguridad y la protección, palabras que últimamente se usan mucho a la ligera.

04 agosto 2005

Los opinadores

En los foros, en los debates, en los comentarios a los cientos de posts que encontramos en internet, siempre hay un número inmenso de personas que opinan y emiten juicios y opiniones. Muchos son interesantes, formulados por gente que entiende bastante sobre el tema en cuestión, o que, cuando menos, se ha tomado la molestia de informarse y documentarse y proporciona información que resulta útil o curiosa.
Sin embargo, hay una cantidad muy respetable de “opinadores” que forman una especie vergonzante. Los hay que no respetan unas mínimas reglas de educación o convivencia “internaútica” y vociferan insultos o críticas no fundamentadas, por el mero placer, supone uno, de ver su alias danzando por ahí en el ciberespacio. Otra mayoría son los que se enzarzan en cuestiones farragosas a cuento de alguna anécdota compartida con sus cuatro conocidos y correligionarios, que inundan los foros de mensajes de una privacidad machacona y cansina, porque el tema original se diluye en el fango que esos pocos forman con sus diatribas. Y otros, los menos, que opinan por opinar, con comentarios estúpidos o, en el peor de los casos, contraproducentes por la ignorancia que ostentan.
Cierto que internet es libre, libre para todos, y que cualquiera puede hacerse oír o, al menos, intentarlo (este blog es prueba de ello), pero el respeto al silencio y la importancia que tiene el saber escuchar parece haber desaparecido. Hablar por hablar puede resultar entretenido entre amigos, en ciertos momentos aburridos, pero no se puede convertir en el leit motif de cientos y cientos de páginas, donde cualquier energúmeno puede entrar y colgar dos docenas de comentarios absurdos sólo porque el eMule tarda en bajarle una película.
Seamos serios y constructivos. Internet se forma con las contribuciones de mucha gente, pero hay que separar el trigo de la paja, encontrar lo necesario y juzgarlo con prudencia. Tal vez deberíamos dejar los comentarios personales para el messenger.

02 agosto 2005

Necesidades

EEUU sostiene que Irán puede estar "a punto" de fabricar bombas nucleares. Dentro de poco descubrirán que tienen ya alguna lista para usar, o armas químicas, o dios sabe qué. Y así, poco a poco, el mundo se irá convirtiendo en un lugar más seguro.
La seguridad tal vez debería consistir en estabilidad, en no preocuparse por el futuro y tener la certeza de que ningún chalado va a inmolarse o a atentar contra el autobús en el que vas a trabajar. También, claro está, la seguridad debería ser que el gobierno respetase los designios de la gente y no olvidara que está donde está merced a unos puñados de votos, y nada más.
Creo que es en Suiza donde los cargos estatales cobran el mismo sueldo que tenían en su actividad profesional privada y sólo pueden desempeñar el cargo una sola legislatura. Si no es así (bien puedo equivocarme) sería una manera magnífica de constituir gobiernos.
En cualquier caso, el rodillo que Estados Unidos ejerce sin oposición alguna (y lo que es peor, con apoyos incondicionales) nos acerca cada vez más a una situación más que peligrosa; autodestructiva, habría que decir. Tendríamos que hallar maneras de demostrar a los que mandan la fuerza (y necesidad) de nuestras opiniones.

01 agosto 2005

Malformación

Los hay que se dedican a la búsqueda de empleo con pasión, sea por necesidad o como verdadero (aunque peregrino) hobby. Sin embargo, es curioso como las empresas rechazan determinadas candidaturas por motivos absurdos: el peor, por demasiada preparación.
Quién no ha visto alguna oferta de trabajo en la que al final se añade "abstenerse licenciados". La cultura en la que nos ha tocado bregar favorece los puestos de trabajo inestables, mal pagados y, para colmo, llevados a cabo por las personas menos idóneas.
El sábado, el ministro de Trabajo declaraba que la intención del gobierno es reducir la temporalidad y (¿de qué nos suenan esta palabras..?) promover el empleo de calidad. Hay que desconfiar a estas alturas de que gobierno alguno, sea del signo que sea (si es que hay signos diferentes en los tiempos que corren), beneficie a los ciudadanos de a pie con unas condiciones de trabajo honrosas.
A cuento de lo que arbiera citaba hace unos días en un post, sospecho que deberíamos estar todos (los interesados, se entiende) en la calle día tras día, frente al ministerio de Trabajo, exigiendo que no tengamos que sudar la gota gorda para llegar a fin de mes.
Si alguien es aún escéptico, que me lo diga y le enseño mi nómina.

30 julio 2005

Delitos y faltas

Se entera uno de que a Farruquito le han condenado a 16 meses de cárcel, desestimando la petición del fiscal de que estuviese encerrado por cuatro años. Esto significa, probablemente, que en apenas cuatro meses podrá estar en su casa bajo prisión preventiva. Se preguntaba un locutor de la radio si esta sentencia hubiera sido igualmente aplicada de haber sido un conductor anónimo el causante del atropello. Bien, se le puede contestar con rotundidad que no.
La justicia, como de todos es sabido, tiene el fiel de la balanza un poco oxidado y se suele inclinar hacia donde sopla el viento más fuerte, o que más aroma trae a dinero. Farruquito ha sido perdonado (pese a tener que pasar algunas semanas entre rejas) por matar a una persona, así de sencillo. Y ha sido tratado con guante de seda porque tenía detrás mucho dinero y mucho revoloteo mediático. La cuestión pura y simple es que una persona que no tenía carné de conducir atropelló a un peatón y acabó con su vida, dándose a la fuga después y mintiendo cuando posteriormente fue interrogado, y no castigar eso es una negligencia inasumible por la justicia.
Hace unos pocos días aparecía en un programa de Tele 5 ese conato de persona que es Dinio alardeando de haber aprobado el examen teórico de conducción y proclamando (¡por televisión!) que todos estos años atrás ha estado conduciendo sin carné. Cuántas personas verían ese programa y le reirían al esperpento cubano sus gracietas, sin caer en la cuenta de que eso constituye un delito y el tipo debería estar encerrado en una celda.
Pero, como siempre, el país de la pandereta se regocija con los animales mediáticos y ríe y aplaude sin cesar. Entretanto, la libertad de la que “gozamos” se ve amenazada por unos fanáticos que creen que la democracia consiste en robar recursos naturales a los más pobres de la tierra. Aunque lo que nos preocupe más sea que se casen dos hombre o dos mujeres.

28 julio 2005

Los políticos (que más que nunca han decidido convertirse en dictadores) se han refugiado en la excusa del terrorismo global para amparar cualquier tipo de medida que convenga a sus intereses. El mundo se está convirtiendo en un campo de batalla en el que todo vale, pero los que pagan las cuentas de las ínfulas de los de arriba son siempre los mismos. Los muertos en Irak se multiplican sin cesar, aunque los nombres y apellidos de las víctimas de los atentados de Londres parecen ser más importantes que las vidas incógnitas de aquellas gentes, que han sido invadidas y ocupadas por amor a la democracia.
Se pregunta uno qué clase de persona puede ser aquella que justifica las muertes por razones de ideología; ideologías, las más de las veces, adaptadas a las necesidades de cada cual, que normalmente son las de enriquecerse a toda costa.
Y ahora, disparar a matar. Pero matar... ¿a quién? NO MAS DISPAROS A MATAR

27 julio 2005

Tarde

Parece como si todo sucediese tarde. Quiere uno decir que los responsables del gobierno y el Estado, que deberían estar un paso por delante de todo, siempre actúan a posteriori, cuando las vidas de algunos han actuado como detonante para entender la carencia de medios que se necesitaba. Por ejemplo, el incendio de Guadalajara, que, se debiese o no a un fallo humano, podría haber sido mejor controlado de contar con mejores dotaciones de servicios forestales. Y así podríamos citar unos cuantos ejemplos.
Lástima que los de arriba siempre estén más ocupados con tramas que al pueblo llano nada proporcionan, porque el cogollito de la élite está demasiado preocupado mirándose el ombligo. El G8 anda discutiendo, entre copas, cenas y cócteles, la reducción de gases que jamás llega; los líderes internacionales se reúnen para firmar acuerdos en magníficos hoteles que nunca llegan a llevarse a cabo... El cuento de nunca acabar.
La sociedad del bienestar en la que (supuestamente) vivimos nos obliga y restringe cada vez más; las libertades de unos pocos coartan las de una gran mayoría, pero seguimos sin protestar, porque la consigna del siglo XXI es agachar la cabeza y rendirnos.

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